Detodounpoco

Mayo 27, 2008

El problema territorial

Archivado en: divulgación, nacionalismo, nación, pensamiento, política — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 11:43 am

No hace mucho, el Rey, tras ser interpelado por una periodista respecto a Zapatero, afirmó que era un hombre honesto e íntegro, y que sabía muy bien hacia dónde iba, y lo que quería. ¿Hemos de interpretar esas palabras como tranquilizadoras?. Pudiera parecer que sí, pues si el Rey dice que es honesto e íntegro, y que al mismo tiempo sabe muy bien hacia dónde se dirige, y si el Rey conoce su proyecto, el mismo debería ser un proyecto cabal. Pero claro, por otra parte, no estamos - o no deberíamos estar - en un país de súbditos, y lo que el Rey diga o deje de decir no debería tener excesiva importancia.

Lo verdaderamente alarmante es, desde mi punto de vista, que cualquier ciudadano de a pie no sepa con claridad hacia dónde vamos, y pueda enjuiciar por su cuenta si vamos o no hacia buen puerto, sin necesidad de que ningún Rey paternalista se lo cuente. La opinión del Rey es una opinión más, y una democracia transparente debería proporcionar a cualquier ciudadano los mismos elementos informativos para formar su opinión que tiene el Rey. Existe la sensación generalizada de estar asistiendo a un cambio de Régimen del que los ciudadanos no formamos parte, y donde tan sólo una minoría - Rey incluido - conoce las claves de hacia dónde nos dirigimos. Esta situación, anómala donde las haya, me animó a escribir hace aproximadamente un año un artículo titulado “Prohibido cumplir más de lo que prometió”.

En efecto, los gobernantes deberían limitarse a cumplir aquello que prometieron, pero deberían tener absolutamente prohibido cumplir algo que no hubieran prometido, porque si no es así les abrimos las puertas para acometer todo tipo de reformas que podrían subvertir el régimen constitucional que nos hemos dado entre todos.  Sí, ya sé que ahí está el Alto Tribunal Constitucional para corregir los excesos del Ejecutivo, pero no nos engañemos…..Todos sabemos que no hay más que conocer a los miembros del Tribunal para saber de antemano el sentido de su voto, hasta el punto de que muchas veces nos hacen dudar de la utilidad de que exista un Tribunal tan Alto. Por esto, no estaría de más que el Ejecutivo se limitara a implantar aquello que prometió, aunque entretanto no estuviera de más reformar al Alto Tribunal para que en verdad respondiera a las altas expectativas que en él todos deberíamos depositar.

Las últimas elecciones generales nos permiten intuir que los magníficos resultados electorales del PSOE en Cataluña se deben, en buena parte, a haber logrado captar gran parte del voto nacionalista. La caída de ERC parece haber beneficiado al PSOE, que ha pescado votos en dicho caladero. Los resultados del PP, importantes pero insuficientes, parecen haberles aconsejado presentar una “cara más amable” que les permita igualmente captar parte de este voto. Esta nueva política se ha cobrado ya -y se sigue cobrando- sus víctimas, pero intenta conseguir a medio plazo esos dos o tres millones de votos precisos para gobernar. Parece como si el PP hubiera hecho suya parte de la politica del PSOE, a fin de hacerse más simpáticos en las regiones con aspiraciones nacionalistas, y así poder pescar en dichos caladeros. Piensan, y quizás tengan razón, que la tormenta desatada es pasajera y que cuando todo vuelva a su cauce, tras el congreso de junio, saldrán reforzados con una imagen más moderna y simpática.

Tras el encuentro de Zapatero con Ibarretxe, y el rechazo a su órdago de referéndum de autodeterminación para octubre de este año, es el socialista vasco Patxi López quien parece acaparar todo el protagonismo político en dicha región, asumiendo muchas de las tesis nacionalistas, quizá en un intento de repetir la jugada que tanto éxito les brindó en Cataluña.

La impresión que causan nuestros políticos es que han renuciado a los principios o, mejor, que han hecho suyo aquello que dijo Groucho: “Éstos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. Entretanto, los ciudadanos que se preguntan por lo que pasa - cada día menos -, asisten perplejos a un espectáculo que cada día que pasa resulta más esperpéntico. Antes los ciudadanos no sabían lo que quería el PSOE, pero al menos creían saber lo que quería el PP, y ahora ya no saben nada. Además, si lo aclararan, ¿quién se fia ya?.

Hay que reconocer que  los partidos radicales, como ANV, o ERC, siempre han expuesto de forma mucho más clara sus posturas, en cuanto a la cuestión territorial se refiere, que los partidos de ámbito nacional.

El problema territorial, tan decisivo, tan fundamental para todos -nacionalistas incluidos - sigue ahí, larvado, enquistado, silenciado, sin que nadie lo aborde con la valentía y la firmeza que requiere. Mientras tanto, ambos, PP y PSOE, antes sólo uno, alimentan las ínfulas nacionalistas mirando exclusivamente el corto plazo, más preocupados por sus respectivos resultados electorales que por el futuro ominoso que nos están creando, y que puede que cuando lo quieran atajar se les haya escapado absolutamente de las manos.

Mayo 13, 2008

La inducción científica

Archivado en: ciencia, divulgación, enseñanza, filosofía, lógica, pensamiento — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 10:56 am

Siempre se nos enseñó que las ciencias, y en particular la física, eran inductivas, mientras que las matemáticas eran una disciplina deductiva. Las primeras partían de lo particular para establecer verdades generales, mientras que la matemática procedía al revés.

Hoy sabemos que la ciencia no es sólo, ni principalmente, inductiva, sino que su método es más bien hipotético deductivo. Si hubiera sido tan sólo inductiva, basada en la observación repetida, no hubiera podido avanzar tanto. La formulación de hipótesis, que trasciende a la simple observación, es la que nos permite des-cubrir, des-velar, lo que está oculto tras los fenómenos. Nunca se habría descubierto la primera ley de Newton, la de la inercia, la de que todo cuerpo permanece en reposo o en movimiento uniforme a menos que una fuerza actúe sobre él, si no llega a ser por un portentoso esfuerzo de imaginación. En la práctica observamos que todos los cuerpos frenan su movimiento, sin que aparentemente actúen fuerzas sobre ellos. Karl Popper fue el primero en insistir en que el método científico es, principalmente, hipotético deductivo. El sol seguirá saliendo mañana, no por la sencilla razón de que lo haya hecho hasta ahora, sino por toda una red de hipótesis, leyes, observaciones y deducciones que explican no sólo la salida del sol, sino que constituyen toda una teoría explicativa de gran generalidad.

Hace algún tiempo leí en un libro de Martin Gardner, titulado “Ajá”, una  cuestión que me resultó sorprendente e interesante a un tiempo. Yo me permito añadirle algún pequeño ingrediente para precisar más la cuestión que se plantea.

Supongamos que la observación nos ha conducido a clasificar un determinado tipo de aves como cuervos, y la definición de dichas aves viene caracterizada por toda una serie de peculiaridades, excepto por su color. No obstante, hasta el momento, y tras realizar numerosas observaciones, todos los cuervos con los que nos hemos topado son de color negro. Si seguimos observando cuervos, y todos son negros, es natural que nos planteemos la conjetura de que “todos los cuervos son negros”. En esta situación, si nos topamos con un nuevo cuervo, y resulta ser negro, esta observación “reforzará” nuestra conjetura. Si suponemos que el universo está formado por un número finito de objetos, ¿ la observación de una vaca marrón reforzará en algún modo la conjetura de que “todos los cuervos son negros”?

Este ejemplo lo planteó el filósofo alemán Hempel, con la intención de mostrar que la inducción científica no tenía que resultar intuitiva, sino que más bien podía resultar lo contrario. Desde entonces se ha derramado mucha tinta sobre este asunto, y es probable que se siga haciendo. Filósofos y lógicos de la talla de Quine se han interesado por el asunto, y en el caso concreto de este lógico opinaba que dicha observación - la de ver una vaca marrón - no reforzaba para nada la conjetura sobre el color de los cuervos.

Habiendo advertido sobre el hecho de que se trata de una cuestión polémica paso, a continuación, a exponer mi punto de vista sobre la cuestión.

La conjetura de que “todos los cuervos son negros” es equivalente a la conjetura de que “ningún objeto no negro es un cuervo”. En efecto, es fácil ver que si existen objetos que llamamos cuervos, de los cuales suponemos que todos son negros, esto equivale a suponer que ningún objeto no negro puede ser un cuervo. De igual manera, la suposición de que ningún objeto no negro pueda ser un cuervo, exige suponer que todos los cuervos han de ser negros. Si la prmera conjetura implica la segunda, y viceversa, ambas son equivalentes, o, lo que es lo mismo, son intercambiables. Por tanto, de la misma forma que observar un nuevo cuervo negro “refuerza” la conjetura de que todos los cuervos son de este color, la observación casual de que un nuevo objeto no negro resulta no ser un cuervo debería  ”reforzar” la conjetura de que ningún objeto no negro es un cuervo, y por ende, la proposición equivalente a ésta, la de que todos lso cuervos son negros. En este sentido, la observación casual de una vaca marrón debería “reforzar” la conjetura de  que todos los cuervos son negros.  Sin embargo, resulta absolutamente contraintuitivo, tal como Hempel pretendía ilustrar.

Blog de WordPress.com.