Detodounpoco

Noviembre 19, 2007

Ricky Mango

Archivado en: aficiones, biografía, divulgación, imaginación, personalidad — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 12:38 pm

Conocí a este curioso personaje porque compartimos durante un tiempo un foro en internet. Después él abandonó el foro, y nos volvimos a reencontrar en otro, pero esta vez de una forma absolutamente fugaz. No obstante, con unas pocas pinceladas dejó su sello, inconfundiblemente personal. A veces, muy esporádicamente, nos hemos escrito pero nunca hemos llegado a intimar.

Sin embargo, Rick, como solíamos llamarle en la lista, me parece un tipo excepcionalmente original.

Es físico, pero su trabajo habitual es como traductor, y entre sus aficiones se cuentan la lingüística, la literatura, la música, y todo aquello que pudiera haber motivado a un exquisito espíritu renacentista. Sus cualidades son múltiples, pero me llama especialmente la atención su capacidad para expresar de la forma más económica, bella y elegante a un tiempo, una idea, una emoción, o incluso algo indefinido que barrunta su cerebro.

Sé poco más de él, salvo que sus escritos trasmiten sensibilidad contenida y belleza expresiva, ya esté escribiendo sobre la última novedad en física del E8, sobre el último libro de Boadella, o sobre los murales mitológicos hindúes.

 También sé, porque me lo ha contado y porque no revelo nada inconfesable, que no soporta la tiranía del aquí y ahora, lo que quizás le ha impulsado a viajar  y a vivir en diferentes partes, algo también permitido por su trabajo.

Hoy me he leído, de un tirón, una gran parte de los artículos de su último blog y no me ha decepcionado. Para ser francos, me ha encantado.

Internet tiene muchos usos, y una enorme utilidad práctica, y constituye una fuente de información inagotable, pero no siempre nos permite conocer a gente excepcional. Debo decir que la excepcionalidad deriva, a mi juicio, de varias cualidades nada comunes como son una imaginación desbordante, una capacidad extraordinaria para la expresión verbal, y un espíritu rebelde insobornable, que le hace estar lo más alejado de cualquier tipo de sectarismo, atendiendo únicamente al dictado de su razón, o de su corazón, depende, pero nunca a la llamada del rebaño. Es lo que podríamos llamar un auténtico individuo.

 Posee una fuerte personalidad, como todo aquel que piensa por sí mismo, y esto puede incomodar a aquéllos que sólo quieren escuchar, o que sólo quieren leer, aquello que les daría la razón, y no se puede esperar esto de Rick, sencillamente porque es imprevisible, alejado de cualquier cliché.

 En fin, estoy hablando muy bien de él, y no creo que sea capaz de perdonármelo.

 La única manera que tienen de saber si lo que les cuento es cierto es leerlo, y para eso me veo obligado a hacerle esta discretísima propaganda, insertando la dirección de su blog:

Ricky Mango

Septiembre 17, 2007

Un verano menos

Archivado en: aficiones, entretenimiento, felicidad — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 11:23 am

Cuando yo era mucho más joven el final del verano lo marcaba la final del trofeo Carranza. Por aquel entonces este trofeo se celebraba a finales de agosto, y cuando finalizaba, ya comenzado septiembre, el paseo marítimo de Cádiz presentaba un aspecto desolado. Era como si, por arte de magia, todo el mundo hubiese desaparecido.  En aquellos tiempos ese paisaje anunciaba, de forma inexorable, el comienzo del nuevo curso, ya fuese en los últimos años del colegio o en la facultad. Hoy, sin embargo, recuerdo con cierta carga de nostalgia aquel paisaje desolado, quizás porque el actual lo sea aún más.

 Hoy, el final del verano lo señala el comienzo de curso de mis hijos, lo cual supone un cambio drástico en nuestros biorritmos.

 Hasta donde se remonta mi memoria puedo afirmar que el verano siempre me ha sentado bien. Me gusta la playa, las terrazas, el sol, los tardíos oscureceres, y si me apuran hasta el calor del que tanto nos quejamos. También me gusta más la ropa de verano que la de invierno, y por supuesto la cerveza muy fría, bien tirada, en vaso fino, parecido al de servir sidra, pero más pequeño, y con el punto adecuado de espuma. Si hace muchísimo calor me gusta una cerveza ligera, como la Cruzcampo de barril, y si hace algo más de fresco prefiero otra con más cuerpo, como la Mahou, también de barril.

 En el verano todo transcurre más lento, al menos en Cádiz, y los políticos parecen olvidarse de nosotros, y nosotros de ellos, y todo resulta más desenfadado, menos serio que en invierno. Las aglomeraciones, a veces, es cierto, se hacen insufribles, y es difícil encontrar mesa en los restaurantes, y te atienden peor, pero qué quieren que les diga………, me gusta el verano.

 Hoy, como considero que el verano se ha interrumpido, reanudo la actividad en mi blog, aunque con un tema ligero como éste, como quien quiere ir acostumbrando el cuerpo poco a poco a la nueva estación.

He conocido a personas a las que les encanta el otoño, y no seré yo quien niegue ese encanto. Lo cierto es que aquí el otoño sólo lo notamos por el mal tiempo que suele acompañarlo, y no disfrutamos de grandes bosques con sus árboles y sus hojas marchitas. Parece indudable que la climatología influye en los caracteres, y que determinadas enfermedades mentales asociadas con el ánimo, como la depresión, afloran con mayor frecuencia en determinadas estaciones, en otoño y en primavera.

El hecho es que hoy empiezan mis hijos el colegio, y comienzan de nuevo las historias de siempre: los profesores nuevos, los cambios de clase con los consiguientes nuevos compañeros - un experimento educativo que no se practicaba en mis tiempos, y que pretende que todos  conozcan a todos -, el material didáctico inacabable, y compuesto por “útiles” que sólo encuentras visitando numerosas papelerías. En fin, qué les voy a contar que ustedes no sepan.

Bueno, pues hay gente para todo. Mi mujer me cuenta que conoce a varias personas que renacen tras el verano, cuando se reanudan los corrillos escolares de madres que se forman depués de dejar a los niños en el colegio. Al parecer el verano las deprime, y los corrillos las reaniman. Estoy pensando en apuntarme, a los corrillos.

Abril 25, 2007

Llega la época del atún rojo

Archivado en: aficiones, gastronomía, restaurantes — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 10:43 am

A partir de mayo comienza en el estrecho de Gibraltar la tradicional pesca del atún rojo, que se dispone a atravesar el mismo y pasar al Mediterráneo para la puesta. El atún conserva bien todas sus propiedades si la red de congelación se ha mantenido adecuadamente, por lo que es posible consumirlo todo el año sin una merma en sus propiedades organolépticas. No obstante cada vez escasea más, y sólo en determinados restaurantes, como explicaremos más adelante, es posible adentrarse en la cultura de, para algunos - Ferrán Adriá entre otros -, uno de los pescados más sabrosos.

No sólo a Ferrán Adriá, sino también a otros, como Fernando, el dueño de El Faro de El Puerto, en el Puerto de Santa María, les parece que el atún rojo ocupa el primer lugar entre los pescados.

A mí también me parece que hay que situarlo entre los más sabrosos, pero opino que hay que saber consumirlo y que esto no es posible en cualquier restaurante, sino tan sólo en unos pocos y no precisamente los de más renombre.

En la zona de Cádiz, en la que se realiza la tradicional pesca del atún rojo mediante las almadrabas, las localidades en las que es posible consumir el atún en toda su gama de posibilidades son, sin duda, Barbate y Zahara, y sólo en algunos restaurantes escogidos. En localidades muy próximas, como Conil, en la que abundan restaurantes en los que sirven distintas variedades de pescado no existe la cultura del atún para su plena degustación. Pos supuesto que nos podemos tomar un filete de atún fresco, o un morrillo de atún exquisito, o incluso un atún mechado en manteca delicioso, como en El Roqueo, pero no podemos salir de ahí.

Debemos tener en cuenta que hay atunes que llegan a pesar 600 kilos, y que su despiece da para mucho, y que sus diversas partes son muy diferentes, y requieren preparaciones también distintas.

En este corto artículo me voy a limitar a señalar aquellas partes del atún más sabrosas a mi juicio, y sus fomas de preparación más comunes, así como el restaurante que conozco más experto en estas lides. El atún admite muchas formas de preparación y puede combinar con muy diferentes tipos de salsas, y de guisos, pero no va a ser éste el objeto de este escrito. No voy a escribir sobre el atún encebollado, ni sobre el atún a la naranja, ni frito, ni al mojo, ni sobre las distintas guisas de preparación que admite. Sí lo voy a hacer comentando las partes más sabrosas, con más enjundia, y sobre la conveniencia de tomarlas a la plancha o añadirles algún condimento.

El restaurante por excelencia para degustar el atún en todas sus variedades es
El Campero
, situado en la localidad de Barbate. Allí podemos pedir desde un morrillo a la plancha, una verdadera exquisitez, hasta una ventresca también a la plancha, o al-andalus, un combinado de almadraba en aceite, que incluye varias partes del despiece del atún conservadas en aceite de oliva, como la melva, el mormo y el contramormo, el atún ajiar, y otras. El mormo resulta tan delicioso al paladar que yo suelo pedir un plato en exclusiva del mismo. También podemos solicitar el tarantello, pero conviene pedirlo con algún tipo de salsa porque es una parte mucho más seca que el morrillo o que la ventresca. Aquellos que quieran probar de todo un poco deben acudir al menos ocho personas, y encargar un menú de degustación.

En este restaurante se pueden degustar muchas otras variedades de pescado y guisos marineros, así como probar la famosa carne de retinto aunque para este menester yo recomendaría acudir a un restaurante cercano de la zona: La Castillería. En El Campero también es posible degustar las famosas ortiguillas fritas, que aquí fríen de una forma muy especial, así como probar el pargo en salsa de ortigas y un revuelto que para mí no tiene parangón como revuelto marinero: el revuelto de ortiguillas con gambas.

En fin, si les coge cerca ya me contarán. No obstante la propaganda gratuita que le acabo de hacer al restaurante debe ir acompañada de algunas advertencias. Nadie debe esperar encontrarse con un restaurante lujoso, sino más bien lo contrario, pues da la sensación de un bar o una marisquería. Los precios son bastante elevados, y las raciones son muy escasas, no bajando los precios de veinte euros la ración. Vamos, que es fácil salir con hambre. Además, los postres dejan mucho que desear. Absolutamente desaconsejable en temporada alta, y siempre preferible, si hay algún sitio, tapear o tomar raciones en la barra que sentarse. Ya saben ustedes: hay restaurantes en los que la barra es más aconsejable que la mesa y éste, a mi juicio, es uno de ellos.

Hay veces que preparan un guiso que se acaba muy rápido, y que son garbanzos con buche de mero. Hay que decirle al maître que cuando lo preparen haga el favor de llamarnos y nos plantamos allí en una hora, los que vivimos en la provincia. Los de fuera pueden probar suerte el día que vayan.

Espero haberles dado algunas claves a los posibles lectores para la degustación de tan selecto manjar, así como haberles abierto algo el apetito.

Abril 8, 2007

Las aficiones

Archivado en: aficiones, entretenimiento, personalidad — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 10:07 pm

Decía Ortega que las aficiones desvelaban mejor que nada la personalidad del que las cultivaba. No cabe duda de que aquello para lo que detraemos tiempo de nuestro ocio debe ser algo importante, sobre todo teniendo en cuenta lo escaso de este último.

Sería interesante, aunque muy arriesgado, el ejercicio de extraer conclusiones sobre la personalidad a partir de las aficiones que cultivamos.

En mi caso han sido muchas, algunas de forma continuada, que aún persisten, y otras que con el tiempo he ido abandonando.

Entre ellas, han ocupado un lugar importante el atletismo en mi juventud, el ajedrez sobre la misma época, las matemáticas, a las cuales aún dedico esporádicamente algún tiempo, el ensayo en general, la gastronomía , los retratos, de hace poco tiempo a esta parte, y escribir, también desde hace poco. Desde hace algo más también soy aficionado a los automóviles.

Quizás el ajedrez, y las matemáticas, desvelen mis ansias de certidumbre, y mi desagrado por lo relativo y por lo incierto. Si estas conjeturas fuesen ciertas debería ser inusualmente extraño encontrarnos con un explorador o con un aventurero aficionado a las matemáticas. El aventurero debe tener algo de insensato, pues de otro modo no se internaría en la aventura.

El gusto por el ensayo puede revelar un interés por centrarme en el meollo de las cuestiones, un deseo de plantear las cuestiones de forma directa, sin adornos.

La práctica del atletismo puede indicar cierta tendencia al individualismo, a depositar todas las expectativas en uno mismo.

La gastronomía, y los restaurantes, en mi caso, están muy asociadas al cine americano y a lo que se debe entender por una velada romántica. Posteriormente, lo que comenzó siendo una excusa se convierte en un placer en sí mismo.

Respecto a los automóviles no sé qué decir. Siempre me han gustado, pero no por lo que puedan tener de distinción sino por su belleza intrínseca.

El retrato es una afición tardía que, junto a la escritura, colman el ansia artística que todos llevamos dentro.

En resumen, este artículo ha sido la excusa perfecta para invitaros a visitar mi galería de retratos virtuales.

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