Detodounpoco

Septiembre 17, 2007

Un verano menos

Archivado en: aficiones, entretenimiento, felicidad — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 11:23 am

Cuando yo era mucho más joven el final del verano lo marcaba la final del trofeo Carranza. Por aquel entonces este trofeo se celebraba a finales de agosto, y cuando finalizaba, ya comenzado septiembre, el paseo marítimo de Cádiz presentaba un aspecto desolado. Era como si, por arte de magia, todo el mundo hubiese desaparecido.  En aquellos tiempos ese paisaje anunciaba, de forma inexorable, el comienzo del nuevo curso, ya fuese en los últimos años del colegio o en la facultad. Hoy, sin embargo, recuerdo con cierta carga de nostalgia aquel paisaje desolado, quizás porque el actual lo sea aún más.

 Hoy, el final del verano lo señala el comienzo de curso de mis hijos, lo cual supone un cambio drástico en nuestros biorritmos.

 Hasta donde se remonta mi memoria puedo afirmar que el verano siempre me ha sentado bien. Me gusta la playa, las terrazas, el sol, los tardíos oscureceres, y si me apuran hasta el calor del que tanto nos quejamos. También me gusta más la ropa de verano que la de invierno, y por supuesto la cerveza muy fría, bien tirada, en vaso fino, parecido al de servir sidra, pero más pequeño, y con el punto adecuado de espuma. Si hace muchísimo calor me gusta una cerveza ligera, como la Cruzcampo de barril, y si hace algo más de fresco prefiero otra con más cuerpo, como la Mahou, también de barril.

 En el verano todo transcurre más lento, al menos en Cádiz, y los políticos parecen olvidarse de nosotros, y nosotros de ellos, y todo resulta más desenfadado, menos serio que en invierno. Las aglomeraciones, a veces, es cierto, se hacen insufribles, y es difícil encontrar mesa en los restaurantes, y te atienden peor, pero qué quieren que les diga………, me gusta el verano.

 Hoy, como considero que el verano se ha interrumpido, reanudo la actividad en mi blog, aunque con un tema ligero como éste, como quien quiere ir acostumbrando el cuerpo poco a poco a la nueva estación.

He conocido a personas a las que les encanta el otoño, y no seré yo quien niegue ese encanto. Lo cierto es que aquí el otoño sólo lo notamos por el mal tiempo que suele acompañarlo, y no disfrutamos de grandes bosques con sus árboles y sus hojas marchitas. Parece indudable que la climatología influye en los caracteres, y que determinadas enfermedades mentales asociadas con el ánimo, como la depresión, afloran con mayor frecuencia en determinadas estaciones, en otoño y en primavera.

El hecho es que hoy empiezan mis hijos el colegio, y comienzan de nuevo las historias de siempre: los profesores nuevos, los cambios de clase con los consiguientes nuevos compañeros - un experimento educativo que no se practicaba en mis tiempos, y que pretende que todos  conozcan a todos -, el material didáctico inacabable, y compuesto por “útiles” que sólo encuentras visitando numerosas papelerías. En fin, qué les voy a contar que ustedes no sepan.

Bueno, pues hay gente para todo. Mi mujer me cuenta que conoce a varias personas que renacen tras el verano, cuando se reanudan los corrillos escolares de madres que se forman depués de dejar a los niños en el colegio. Al parecer el verano las deprime, y los corrillos las reaniman. Estoy pensando en apuntarme, a los corrillos.

Abril 14, 2007

Los humanos y los zombis

Archivado en: divulgación, entretenimiento, lógica, pasatiempos — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 4:40 pm

Llega un viajero a una isla en la que habitan dos tipos de personajes físicamente indistinguibles por el aspecto: los humanos y los zombis.

 Los primeros,  los humanos,  siempre dicen la verdad,  mientras que los segundos,  los zombis,  siempre mienten. Además,  todos ellos,  humanos y zombis,  responden con “va” y “da” para afirmar o negar,  sin que sepamos si “va” es “sí” o es “no”.

Necesitamos,  para funcionar en la isla,  obtener rápidamente  respuestas válidas,  por lo que lo primero que tenemos que hacer es averiguar si el individuo con el que hemos topado es humano o zombi. Asimismo,  debemos saber lo que quiere decir “va” o “da”.

 Con una pregunta simple ( que no implique 2 preguntas en una ) debemos averiguar el significado de las sílabas “va” y “da”,  y con otra pregunta,  simple también,  si el individuo que tenemos delante es zombi o es humano.

Están prohibidas preguntas del tipo: ¿ qué me dirías si yo te preguntara…..?. Se trata de una pregunta doble,  porque le estoy preguntando lo que me diría si yo le preguntara algo.

 Tenéis que reconocer,  amigos lectores,  la utilidad del pasatiempo,  porque mañana mismo es muy probable que os ocurra algo parecido,  y entonces ¿qué?.

Abril 8, 2007

Las aficiones

Archivado en: aficiones, entretenimiento, personalidad — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 10:07 pm

Decía Ortega que las aficiones desvelaban mejor que nada la personalidad del que las cultivaba. No cabe duda de que aquello para lo que detraemos tiempo de nuestro ocio debe ser algo importante, sobre todo teniendo en cuenta lo escaso de este último.

Sería interesante, aunque muy arriesgado, el ejercicio de extraer conclusiones sobre la personalidad a partir de las aficiones que cultivamos.

En mi caso han sido muchas, algunas de forma continuada, que aún persisten, y otras que con el tiempo he ido abandonando.

Entre ellas, han ocupado un lugar importante el atletismo en mi juventud, el ajedrez sobre la misma época, las matemáticas, a las cuales aún dedico esporádicamente algún tiempo, el ensayo en general, la gastronomía , los retratos, de hace poco tiempo a esta parte, y escribir, también desde hace poco. Desde hace algo más también soy aficionado a los automóviles.

Quizás el ajedrez, y las matemáticas, desvelen mis ansias de certidumbre, y mi desagrado por lo relativo y por lo incierto. Si estas conjeturas fuesen ciertas debería ser inusualmente extraño encontrarnos con un explorador o con un aventurero aficionado a las matemáticas. El aventurero debe tener algo de insensato, pues de otro modo no se internaría en la aventura.

El gusto por el ensayo puede revelar un interés por centrarme en el meollo de las cuestiones, un deseo de plantear las cuestiones de forma directa, sin adornos.

La práctica del atletismo puede indicar cierta tendencia al individualismo, a depositar todas las expectativas en uno mismo.

La gastronomía, y los restaurantes, en mi caso, están muy asociadas al cine americano y a lo que se debe entender por una velada romántica. Posteriormente, lo que comenzó siendo una excusa se convierte en un placer en sí mismo.

Respecto a los automóviles no sé qué decir. Siempre me han gustado, pero no por lo que puedan tener de distinción sino por su belleza intrínseca.

El retrato es una afición tardía que, junto a la escritura, colman el ansia artística que todos llevamos dentro.

En resumen, este artículo ha sido la excusa perfecta para invitaros a visitar mi galería de retratos virtuales.

Abril 7, 2007

El dilema del prisionero

Archivado en: Matemática, entretenimiento, lógica — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 8:57 pm

Este curioso dilema resulta aún más curioso cuando uno conoce que ha suscitado respuestas diversas.

Dice así:

Entre tres condenados a muerte, uno de ellos va a ser indultado mediante sorteo. La noche anterior a la ejecución uno de los condenados, que ya sabe que se conoce quien es el indultado, le dice al carcelero: sé que te está prohibido darnos información, pero yo ya sé que uno de los otros dos va a ser condenado; por tanto, si me dices cuál tampoco me estás aportando información que yo ya no supiera. El carcelero lo consideró y le respondió: Andrés no es el indultado.

La pregunta es:

¿Cambia en algo su probabilidad de ser indultado?

Si se le permitiera, ¿le convendría adoptar la suerte de Juan, el otro preso?

Abril 2, 2007

Te sorprenderá

Archivado en: divulgación, entretenimiento, matemáticas, pasatiempos — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 11:00 am

La teoría de la probabilidad es una de las ramas más fecundas de la matemática. Su origen se remonta al S.XVII, en que el caballero de Meré plantea a su amigo Blaise Pascal dos problemas sobre apuestas.

La definición axiomática de la probabilidad se debe al matemático ruso A.N. Kolmogorov , y que está en íntima conexión con la teoría de la medida.

Su desarrollo ha estado íntimamente ligado al de la estadística, y no hace falta que insistamos mucho en la importancia de esta rama de las matemáticas en nuestros días.

Uno de los problemas más sorprendentes que conozco sobre este tema es el siguiente:

Se trata de un juego entre 2 jugadores. Uno de ellos tiene 100 tarjetitas en blanco, y le dice al otro que va a apuntar en cada una de ellas un número diferente sin que su contricante lo vea. A continuación coloca las tarjetitas boca abajo y las baraja. El otro jugador debe ir levantando las tarjetitas, una a una, y mirando el número que ha apuntado el 1º jugador. En el momento en que estima que se encuentra ante el mayor número que ha apuntado el 1º jugador se planta.

Es decir: el 2º jugador debe acertar el mayor de los números que ha apuntado el 1º jugador, y para eso debe ir levantando tarjetita a tarjetita hasta que estima que se encuentra ante el mayor de los números.

Supongamos que levanto la 1ª tarjetita y veo un 9, la 2ª y veo un 7, la 3ª y veo un 23, y levanto la 4ª y veo un 1000, y decido plantarme. Si resulta que el número 1000 es el mayor de los números que ha apuntado el 1º jugador en las 100 tarjetitas yo gano el juego. Si no es así gana el 1º jugador.

La 1ª pregunta es si existe una estrategia que maximiza la probabilidad de acertar.

La 2ª pregunta es, en caso afirmativo, el valor de dicha probabilidad.

La 3ª y más importante es ésta:

Si el 1º jugador apuesta 30 euros por cada partida, ¿cuál es la máxima cantidad que deberíamos apostar nosotros para asegurarnos a la larga alguna ganancia ?.

Las respuestas a la 2ª y a la 3ª pregunta resultan verdaderamente sorprendentes, al menos para mí.

Lo resolveremos completamente más adelante, en otro artículo de este blog.

Marzo 27, 2007

Martin Gardner

Archivado en: Matemática, biografía, entretenimiento, pasatiempos — Ernesto Sánchez de Cos Escuin @ 9:36 am

gardner.jpgTuve noticias de Martin Gardner hace muchos años, por medio de un amigo, cuyo padre estaba suscrito al Scientifican American. Por aquel entonces Gardner dirigía la sección de matemáticas de la revista, y mi amigo, puntualmente, me planteaba periódicamente aquellos desafíos que, si no recuerdo mal, venían resueltos en el próximo número. Todos eran problemas amenos e interesantes, y algunos no desprovistos de dificultad.

Posteriormente, compré algunos libros del autor, varios de los cuales recogían problemas propuestos en su etapa como director de dicha sección en la revista.

Su faceta como divulgador de la matemática, o en la matemática recreativa, si lo preferimos, es la más conocida, pero tiene libros de otra especie. Uno de ellos, muy divertido, es éste: ” La Ciencia: Lo bueno, lo malo y lo falso”. Otro, que me parece extraordinario es sobre la teoría de la relatividad, una de las mejores divulgaciones que he leído sobre el tema. En su prólogo nos dice que este libro se lo planteó como un reto.

La matemática recreativa, aparte de servir de estrategia para acercar la matemática a los profanos, puede ser una matemática de enjundia, y algunos de los matemáticos más grandes han dedicado su tiempo a ella. Hoy hay muchos que cultivan el género, algunos con notable éxito, pero Gardner fue el pionero de todos ellos.

Como homenaje a él propongo este problema, que propuso durante su paso por Scientifican American:

Unos exploradores se encuentran un mapa con unas instrucciones para encontrar un tesoro en una isla. En el mapa están señalados dos árboles A y B, y un pozo. Para encontrar el tesoro uno ha de situarse en el pozo, y caminar desde allí hasta el árbol A. A continuación debe girar en ángulo recto y andar la misma distancia que separaba el pozo de A. Allí debe colocar una estaca. A continuación debe volver al pozo, y caminar esta vez hasta el árbol B, para a continuación girar en ángulo recto hacia la izquierda y andar la misma distancia que separaba el pozo de este árbol. Allí debe colocar otra estaca. En el punto medio del segmento que separa las dos estacas está el tesoro.

Los exploradores se dirigieron a la isla, y encontraron los árboles A y B a los que hacía referencia el mapa, pero el pozo se habría secado y no había ni rastro de él. Entre los exploradores no había ningún matemático, y tuvieron que volverse desesperanzados.

¿Sería usted capaz de encontrar el tesoro al que hacía referencia el mapa?

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